La niña convivió durante dos años con un tumor en su rostro. Mientras sus padres enfrentaban la angustia y la incertidumbre ante las dificultades para acceder a una cirugía. Una acción humanitaria liderada por el Ejército Nacional cambió el rumbo de su historia.
Para Manuel Orozco y Julieta Guerra, el día más feliz de sus vidas fue el nacimiento de su hija Luz María Orozco Guerra, hoy de cuatro años. Sin embargo, en 2024 comenzó una dura prueba para esta familia, cuando notaron una anomalía en el costado izquierdo del rostro de la menor.
Tras múltiples exámenes médicos, recibieron una noticia devastadora: Luz María tenía un tumor que requería una compleja intervención quirúrgica.
Desde entonces inició otra batalla: lograr la autorización y el acceso a la cirugía para devolverle la tranquilidad y la esperanza a la niña y a su familia. La situación se hizo aún más difícil, debido a las limitaciones económicas del hogar y al desplazamiento que sufrieron tras huir del recrudecimiento del conflicto armado en el municipio de Magangué, Bolívar, para buscar refugio en Medellín, Antioquia.
En medio de la incertidumbre, Manuel y Julieta nunca dejaron de orar con la esperanza de que apareciera un «ángel» que les ayudara a salvar a su hija.
Ese anhelado momento llegó cuando el Ejército Nacional a través de los Profesionales Oficiales de la Reserva del Batallón de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo No. 7 y del Batallón de Infantería No. 10 conoció el caso de Luz María y decidió actuar.
Esta situación fue socializada ante la Fundación SOS y el Hospital San Vicente Fundación, entidades que, sin dudarlo, unieron capacidades y voluntades para hacer posible que la menor fuera intervenida quirúrgicamente bajo la modalidad pro bono.
Se cumplió el milagro
El pasado 14 de mayo, en el Hospital San Vicente, Centro Especializado, ubicado en del municipio de Ríonegro, en Antioquia, se llevó a cabo la intervención quirúrgica que permitió restaurar la simetría facial de la pequeña Luz María.
La operación se realizó bajo los más altos estándares médicos y de seguridad, con revisión de un manejo integral durante las etapas preoperatoria, intraoperatoria y postoperatoria. Así mismo, la menor continuará recibiendo acompañamiento y seguimiento especializado en su proceso de recuperación.
En condiciones normales, una cirugía reconstructiva de esta complejidad tendría un costo cercano a los 20 millones de pesos, una cifra imposible de asumir para esta familia, pero gracias a esta articulación solidaria y al compromiso social de las instituciones participantes, Luz María pudo acceder de manera gratuita al procedimiento médico que hoy le devuelve una nueva oportunidad de vida.
Este tipo de intervenciones requiere capacidades técnicas, talento humano especializado e infraestructura hospitalaria de alta complejidad, condiciones que fueron fundamentales para garantizar el éxito del procedimiento.
Esta intervención no solo responde a una necesidad médica urgente, sino que representa una oportunidad para restituir condiciones dignas de vida a una menor y a su familia, cerrando brechas de desigualdad en el acceso a la salud», destacó el mayor Enrique Camilo Diago Benavides, comandante del Batallón de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo N.º 7.
Actualmente, la familia de Luz María reside en el sector El Playón de los Comuneros, un barrio habitado principalmente por población desplazada por la violencia. Su padre trabaja como vigilante y su madre se dedica al cuidado del hogar, razón por la cual acceder a un procedimiento médico de esta magnitud era prácticamente imposible.
Esta acción humanitaria refleja el compromiso de la Acción Integral del Ejército Nacional con las comunidades más vulnerables del país y demuestra que la labor de los soldados llega también a transformar vidas, generar esperanza y contribuir al bienestar de los colombianos.
Con la exitosa intervención de Luz María, el Ejército Nacional reafirma su compromiso de servicio, humanidad y apoyo a quienes más lo necesitan.



Se cumplió el milagro