Por Isaac Cohen*
El anuncio la semana pasada prorrogando el acuerdo de recortar la producción de petróleo por Rusia y Arabia Saudita, primero y segundo productor mundial respectivamente, bastó para empujar los precios del crudo por encima de $50 por barril. También contribuyó al aumento del precio el hecho que, la semana pasada, cifras oficiales de la Administración de Información Energética revelaron niveles declinantes de almacenamiento en Estados Unidos.
El acuerdo ruso-saudita para extender los recortes de producción durante los próximos nueve meses, hasta marzo de 2018, tendrá que ser confirmado esta semana por los 13 miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y por 11 no miembros adicionales, reunidos en Viena. Esto significa que para influenciar los precios, a pesar de producir cerca de 40 por ciento del petróleo mundial, la OPEP necesita el apoyo de varios no miembros, entre ellos Rusia, el mayor productor del planeta.
Además, ahora existe un techo al nivel que pueden llegar los precios del petróleo, porque la producción derivada de esquistos en Estados Unidos se ha vuelto más eficiente y por ende rentable, a entre $40-50 por barril. Según el historiador del petróleo Daniel Yergin, en una columna de opinión en el Wall Street Journal, el año entrante Estados Unidos alcanzará “el nivel más elevado de producción de petróleo de su historia,” estimado en más de 9 millones de barriles diarios. Asimismo, la producción petrolera de Canadá y Brasil, séptimo y décimo lugar en la producción mundial respectivamente, también se torna rentable a $50 por barril.
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio, UNIVISION, TELEMUNDO y otros medios.
