
En Bakersfield, California, decenas de trabajadores agrícolas se están recuperando tras haber sido expuestos a un pesticida altamente tóxico, cuyo uso fue recientemente aprobado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en una de las primeras decisiones del organismo desde que Trump asumió la presidencia.
El año pasado, la EPA estaba a punto de prohibir el pesticida de la empresa Dow Chemical Company. Sin embargo, bajo el mando del nuevo administrador de la EPA, Scott Pruitt, la agencia dio marcha atrás inesperadamente y aprobó su uso.
Varios estudios han concluido que el pesticida causa síntomas inmediatos, tales como vómitos, diarrea y visión borrosa, así como daños a largo plazo en los niños, como retrasos en el desarrollo y mayores tasas de autismo.
