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El arzobispo Paul S. Coakley invita a todos a unirse a la vigilia por la paz convocada por el Papa León XIV en medio de las amenazas de un aumento de la acción militar en Irán.
WASHINGTON, D.C., 7 de abril de 2026 – “Hago un llamado al presidente Trump para que se aleje del borde de la guerra y negocie una solución justa en aras de la paz y antes de que se pierdan más vidas”, dijo el arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Ante la amenaza de una mayor acción militar, incluyendo ataques contra infraestructura civil en Irán, el arzobispo Coakley recalcó los llamamientos a la paz que el Papa León XIV hizo durante la Semana Santa y la Pascua.
A continuación, la declaración completa del arzobispo Coakley:
La amenaza de destruir una civilización entera y el ataque intencional contra infraestructura civil no pueden justificarse moralmente. Existen otras maneras de resolver conflictos entre pueblos. Hago un llamado al presidente Trump para que se aleje del borde de la guerra y negocie una solución justa en aras de la paz y antes de que se pierdan más vidas.
«Tras su resurrección, Jesús se apareció a sus discípulos en Jerusalén, y sus primeras palabras fueron: “La paz sea con vosotros”. Como reflexionó el Santo Padre en su mensaje Urbi et Orbi de Pascua, la paz que Jesús nos da no es una paz que simplemente silencia las armas, sino una que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Hagamos oír el clamor de paz que brota de nuestros corazones!»
“El Papa León ha invitado a todos a unirse a él en una vigilia de oración por la paz el sábado 11 de abril. Hago un llamamiento especial a mis hermanos obispos, a los sacerdotes, a los laicos y a todas las personas que anhelan la verdadera paz para que se unan a la Vigilia por la Paz del Santo Padre, ya sea virtualmente, en parroquias, capillas o ante el Señor presente en la quietud de sus corazones, para unirse a nuestro Santo Padre mientras oramos por la paz en nuestro mundo.
«Encomendemos al Señor todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que solo él puede dar. Encomendémonos a él y abramos nuestros corazones a él. Él es el único que renueva todas las cosas (cf. Ap 21,5)».
