Foto cortesía NBC Washington
La Universidad de Maryland, en College Park, despidió el miércoles a 84 empleados financiados por el estado como parte de los recortes presupuestarios para el año fiscal 2027, una medida que suscitó duras críticas por parte del sindicato que representa al personal del campus.
En un comunicado, la sección local 1072 de AFSCME calificó los despidos de «indignantes y decepcionantes», argumentando que la universidad está recortando puestos de trabajadores «que hacen posible esta institución» mientras gasta millones en administración y contratistas externos.
El sindicato también señaló el aumento de la financiación estatal, indicando que los legisladores de Maryland aprobaron apoyo y fondos adicionales.
«La decisión de recurrir a los despidos es sencillamente inaceptable», declaró el sindicato.
Las autoridades universitarias explicaron que los recortes se debían a una creciente presión financiera. En una carta enviada el miércoles al profesorado y al personal, el rector Darryll J. Pines y otros altos cargos señalaron que la institución se enfrenta a una reducción estimada de 15 millones de dólares en fondos federales y a un aumento de 18 millones en los costes energéticos para el próximo ejercicio fiscal. Estos desafíos se suman a los más de 104 millones de dólares en recortes acumulados que ya ha sufrido el presupuesto base de la universidad financiado por el estado.

«Durante su etapa en la Universidad de Maryland, contribuyeron de manera significativa a nuestras misiones de docencia, investigación y servicio», escribieron los dirigentes sobre los empleados cuyos puestos fueron eliminados. «Agradecemos su labor y las aportaciones que hicieron a nuestra comunidad».
Los responsables indicaron que la universidad ya había adoptado medidas para reducir costes, como recortar el gasto discrecional, limitar las nuevas contrataciones y eliminar puestos vacantes mediante la no sustitución de personal. Aun así, afirmaron que eran necesarias reducciones adicionales de plantilla para garantizar la estabilidad financiera a largo plazo.
A principios de año, la universidad preveía que hasta 150 puestos podrían verse afectados por una combinación de despidos, jubilaciones y vacantes no cubiertas. Tras aplicar dichas medidas, finalmente se procedió al despido de 84 empleados.
Estos despidos ponen fin a las medidas de reducción de plantilla vinculadas al presupuesto del ejercicio fiscal 2027, según los dirigentes universitarios, aunque advirtieron que persiste la incertidumbre financiera. Señalaron como motivos de preocupación continua la presión sobre los presupuestos estatales y la imprevisibilidad de la financiación federal.
Por su parte, el sindicato AFSCME Local 1072 sostiene que la universidad debería priorizar la retención del personal de primera línea, especialmente dado el aumento de la inversión pública.
