Mi gestión ante el presidente Clinton para obtener el actual TPS para los salvadoreños

Unas 500 personas fallecieron en el deslave de la colonia Las Colinas en pleno día. Foto: Santa Tecla Noticias/FB

Por Dr. José Francisco Acosta Arévalo*

Un día como hoy, pero hace 25 años, hubo un terremoto en El Salvador que en la colonia Las Colinas de Santa Tecla —muy cerca de donde yo vivía con mi familia, en El Salvador—, el terremoto provocó un deslave del Cerro La Gloria, que dejó soterrada a unas 500 personas en esa colonia.

En ese momento mi familia y yo, ya no vivíamos ahí, pero mi casa quedó prácticamente destruida por el terremoto.

Ventajosamente, en ese momento, mi familia y yo ya habíamos emigrado a Washington, D.C., donde acepté una gerencia para trabajar en asuntos del Seguro Social y Medicare para los estados del Sur de Estados Unidos.

Mientras tanto, yo servía además, de forma voluntaria, como  presidente de la ONG, Casa de Maryland, la organización más grande de latinos en ese estado.

Al día siguiente del terremoto en El Salvador, fue publicada en la portada del Washington Post, una foto grande del derrumbe de Las Colinas, justamente en el periódico principal en la capital de Estados Unidos.

Como era usual, el día lunes, llegué a trabajar a mi oficina, pero no me pude concentrar por los efectos del terremoto,  y decidí  visitar a mi jefa, la excomisionada federal del Seguro Social, y le conté, con periódico en mano, lo sucedido en El Salvador.

Cientos de personas perecieron soterradas. Foto: EDH/Santa Tecla Noticias/FB

Mi jefa, una linda anciana de 80 años, me escuchó con mucha atención, y con mucho pragmatismo, me expresó ¿y qué puedo hacer yo por usted? Me dijo. Tres cosas, le repliqué.

Una, que me permita regresar a casa, pues aquí no logro concentrarme en el trabajo;

Dos, que pase un correo electrónico al personal, solicitando que den una ayuda humanitaria, vía Cruz Roja, para enviar a las víctimas del terremoto, y;

Tres, que me ayude a gestionar un TPS para los salvadoreños indocumentados, incluidos, 37,000 que están prisioneros en las cárceles federales en ruta a ser deportados a El Salvador.

Ella respondió, bien regrese a casa hoy, regrese a trabajar cuando se sienta bien, y cuente con la petición de ayuda humanitaria, pero no sé qué hacer con el asunto migratorio, respondió.

Yo le expliqué a mi jefa sobre en qué consistía un TPS, pues como presidente en ese momento de Casa de Maryland, tratábamos con esos asuntos. Le expliqué, además, que el presidente Bill Clinton tenía la potestad para emitir esa resolución migratoria.

Perfecto, respondió. Mañana tenemos una fiesta de despedida del presidente Clinton en la Casa Blanca, pues en tres días termina su mandato, y que le deje un buen legado para los salvadoreños.

Véngase conmigo mañana a la fiesta y, tráigase el periódico con usted y ahí yo le diré con quién hablar. Y así lo hice.

Al llegar, mi jefa me habilitó para entrar a la fiesta y una vez ahí ella me dijo; «hable con él”. Era el Chief Manager de la Casa Blanca.

Hablé con el gerente de la Casa Blanca, le mostré la foto en el Washington Post, le dije que yo era el presidente de Casa de Maryland y le pedí el TPS para los salvadoreños indocumentados, incluidos los 37,000 salvadoreños en ruta a ser deportados.

Sí, vi esa foto, me dijo. ¿Qué quiere que hagamos?, replicó. Que el presidente Clinton emita una resolución de TPS para los salvadoreños antes de salir, respondí.

Pronto se anunció en Washington la resolución del TPS para los salvadoreños, y 25 años después, sigue vigente el TPS favoreciendo a unos 200,000 salvadoreños.

Esta historia cuenta sobre la relevancia de estar en el momento oportuno, en el lugar oportuno, contar con los contactos correctos, y los deseos de hacerlo.

Desde El Volcán de Guazapa, Suchitoto, El Salvador.

*Dr. José Francisco Acosta Arévalo Sociólogo, Agente de Cambio

Editado por Ramón Jiménez

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