El pino de Fuentepiña, en la que fuera la finca de veraneo del ganador del Nobel, Juan Ramón Jiménez. Foto Google/FB
Por Ramón Jiménez/ML Noticias
A casi un año de que el pino de Fuentepiña fuera derribado por un tornado en marzo de 2025, el ayuntamiento de Moguer, en Huelva, al sur de España, autorizó en fecha reciente la tala del famoso árbol donde estaba enterrado el burro Platero, que inmortalizó el poeta y ganador del Premio Nobel, Juan Ramón Jiménez en su obra “Platero y yo”.
El derribo del árbol de unos 200 años de antigüedad fue autorizado por el ayuntamiento de esa población de unos 25,000 habitantes, ubicada en la comunidad autónoma de Andalucía, al no prosperar el intento de salvación del árbol después del daño sufrido, más que todo en sus raíces.
El emblemático pino fue declarado Bien de Interés Cultural y Árbol Singular de Andalucía, pero no pudo superar el daño sufrido a pesar de los intentos por salvarlo por expertos en la materia, quienes indicaron que los daños a las raíces eran irreversibles.
Durante décadas, el pino era un punto de encuentro para los amantes de la literatura y la memoria cultural española. Su tala marca el fin de una era y pone en primer plano la fragilidad del patrimonio natural e histórico, ya que el árbol entró en un deterioro estructural progresivo, que de haberlo mantenido suponía un riesgo para los visitantes y el entorno.

El pino de Fuentepiña, al que el autor aludía en sus escritos como una presencia protectora, se convirtió en un punto cardinal de su vida.
El concejo moguereño ha anunciado un plan para conservar parte de su madera, que será tratada y reutilizada en elementos expositivos vinculados a espacios juanramonianos. De este modo, el árbol seguirá presente como testimonio material de su relevancia histórica.
Además, está prevista la plantación de un nuevo ejemplar, descendiente directo del pino original, en el mismo enclave de Fuentepiña.
Esta iniciativa busca mantener la relación entre naturaleza y literatura en un espacio declarado Bien de Interés Cultural. Así, Moguer reafirma su compromiso con la memoria de Juan Ramón Jiménez.
Bajo su sombra, el escritor quiso que descansaran los restos de Platero, el burro que inmortalizó en Platero y yo y que simboliza la ternura y la sencillez.
El compromiso de enterrarlo allí fue expresado por el propio Jiménez mucho antes de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1956, consolidando el lugar como destino de peregrinación cultural.
Juan Ramón Jiménez falleció a los 76 años el 29 de mayo de 1958 en San Juan, Puerto Rico, aunque sus restos descansan en el Cementerio de Jesús, en Moguer.
P.S.
El nombre del autor de este artículo es pura coincidencia con el nombre del famoso poeta español.
