El Papa León firma la encíclica.
El Papa León XIV remeció al mundo con su primera encíclica «Magnifica humanitas» o “Humanidad magnifica” en la que urgió desarmar la Inteligencia Artificial (IA) y superar la teoría de la «guerra justa», relanzando el diálogo y el multilateralismo
Redacción ML News – Al cumplirse el 135 aniversario de la encíclica “Rerum Novarum” o “De las cosas nuevas” -escrita por León XIII- el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica abordó de manera directa el controversial tema de la IA al indicar que busca “desarmar” la IA, lo cual “significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva”.
El Papa, poniendo el peso de los 2 mil años de la Iglesia Católica en la carta solemne dirigida a los mil 400 millones de fieles, sostuvo que “desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar”.
“Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida”, recalcó.
El Papa, nacido en Chicago, Illinois, y de nacionalidad peruana, con una larga trayectoria pastoral en Chiclayo, Perú, indicó que la IA ya es una nueva realidad, ineludible, con la cual hay que convivir. “La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”, puntualizó.
Al cumplir un año de su pontificado, el Papa Robert Francis Prevost, lejos de huir de la controversia, se puso en medio de la tormenta durante el anuncio oficial en el Vaticano en compañía nada menos que de Chris Olah, cofundador de Anthropic, empresa de IA, quien se declara ateo. De manera impresionante, Olah no solo compartió el estrado sino las posturas sobre las nuevas tecnologías con las teólogas Anna Rowlands y Léocadie Lushombo.
Tanto Olah como las teólogas cuestionaron el poder, control y riqueza de unos pocos gigantes tecnológicos y la necesidad de priorizar el bien común sobre los intereses comerciales. El cofundador de Antrophic sostuvo que las empresas de IA enfrentan presiones de grandes grupos de poder y defendió la intervención de líderes religiosos y otros actores como contrapeso para evitar el abuso de poder.
Precisamente, Antrophic demandó al gobierno de Donald Trump, quien designó a su empresa como “un riesgo para la cadena de suministro”. La empresa se negó a permitir que el Pentagono, encarnado en el Departamento de Defensa de EEUU, utilice sin límites sus modelos de IA como Claude, al argumentar que no permitirían el espionaje masivo ni las armas autónomas.
La teóloga Lushombo criticó el modelo extractivo y la explotación minera en el “sur global” que alimentan la infraestructura de la IA, lo cual representaría un atropello contra la dignidad humana.
«Magnifica humanitas» encierra un gran significado que enlaza la tradición antigua con el mundo contemporáneo que ahora afronta los retos de la IA. En lo referente al mundo antiguo, el Papa expone el ejemplo de la Torre de Babel, que excluye a Dios. La construcción fracasa por la confusión de las lenguas diferentes. En contraste, están las ruinas de Jerusalén y el liderazgo del profeta Nehemías, quien utiliza los talentos de la comunidad para reconstruir la ciudad pieza por pieza.
“Estamos llamados a interrogarnos sobre el gran proyecto de nuestra época: ¿qué estamos construyendo? Mientras el desarrollo tecnológico cambia rápidamente lenguajes, relaciones, instituciones y formas de poder, nosotros, los creyentes, debemos y podemos elegir en qué proyecto trabajar y con qué estilo, para custodiar y valorar la magnífica humanidad que nos ha sido brindada como don. No se trata de una decisión sobre nuestro futuro, sino sobre nuestro presente, porque la IA y las demás tecnologías emergentes ya son parte de nuestra vida cotidiana”, subraya Leon XIV en su encíclica.
