Por Isaac Cohen*
El secretario de Comercio Wilbur Ross anunció orgullosamente, la semana pasada, la firma de un acuerdo de expansión comercial entre China y Estados Unidos. Brevemente, China eliminará la prohibición de importar carne de res de Estados Unidos y permitirá acceso al mercado chino a MasterCard y Visa. En reciprocidad, Estados Unidos permitirá importar carne de pollo cocinada de China y permitirá ventas de gas natural a China. El acuerdo envió una señal positiva sobre futuras negociaciones comerciales, las cuales están a punto de comenzar porque el Senado confirmó, 82 a 14, a Robert Lighthizer como Representante Comercial de Estados Unidos.
En contraste, el domingo pasado, el presidente de China Xi Jinping inauguró en Beijing una reunión de dos días, con la participación de 29 jefes de estado y gobierno y otros funcionarios, incluyendo de Estados Unidos. La reunión fue convocada para promover la reconstrucción de la ancestral Ruta de la Seda, que antaño vinculó Asia, Europa y África. Lanzada hace tres años, la iniciativa ahora se llama “Una Franja, Una Ruta” y consiste en la construcción de una red, de puertos, plantas generadoras, trenes bala, carreteras, oleoductos, aeropuertos y parques industriales, para vincular a más de 64 países. En los últimos tres años, el gobierno chino ha invertido US $50,000 millones en proyectos de infraestructura en países vecinos y prometió, durante la reunión, más de $100,000 millones de financiamiento y cooperación técnica para nuevos proyectos.
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio, UNIVISION, TELEMUNDO y otros medios.
