Por Teresa Gurza
¿Qué tal si nos proponemos hacer de este que va empezando, un año de tolerancia cero a la corrupción, la impunidad y la afrentosa desigualdad que nos caracteriza?
¿Cómo?
A cada quien se le ocurrirán formas y modos, pero por lo pronto podríamos empezar por desacostumbrarnos a ver normales la pobreza y los abusos; y dedicarnos a recuperar valores, negándonos a dar mordidas para agilizar trámites o evadir a la justicia; organizándonos como sociedad, para poder presionar al Congreso de la Unión a que de una vez por todas, apruebe las reformas para transparentar el uso de recursos públicos que tiene pendientes; y denunciando las ilegalidades que conozcamos.
Y si militamos en algún partido exigiéndole que no solo clame porque cese la corrupción en los otros, mientras tolera, disimula o disfraza la propia; demandándole deje de ser cómplice de narco-alcaldes, diputados mocheros, empresarios que pagan poco y políticos chapulines que saltan para seguir enchufados al presupuesto y comprometiendo a sus legisladores a disminuir dietas y aguinaldos indecentes por desmedidos, a investigar y denunciar los “regalos” que dan a los del poder empresas a las que benefician, y a impedir los pagos millonarios a medios afines, que hacen los gobiernos.
Ojalá que logremos que este año puedan destinarse a la lucha contra la pobreza, los seis millones y cuarto de pesos del dinero de todos, que cada uno de los días del 2014 gastó la administración de Peña Nieto en echarse porras en canales de televisión y diarios.
Y que en lugar de seguir derrochando 2 mil millones anuales en pagar seguros de gastos médicos en beneficio de funcionarios, legisladores y jueces, se destinen a mejorar la pésima atención que dan el IMSS y el ISSTE.
Tenemos que lograr que haya tolerancia cero, para los dispendios en el Senado que tiene 392 asesores, casi dos por cabeza, a los que en 2014 pagó 500 millones de pesos; para los que han hecho de la política una vía de fácil enriquecimiento y acceso a casas suntuosas, coches extravagantes y joyas y relojes de colección; y para los cínicos que tan seguros están de su impunidad, que suben a las redes sociales muestras de sus lujos y excesos personales y familiares.
Que haya tolerancia cero al uso de militares como albañiles; como hizo el General de Brigada Marco Antonio Barrón Ávila, acusado de ocupar personal de tropa, para remodelar su casa.
Y ante los asesinatos, balaceras, plantones, tomas de calles y casetas, saqueos de camiones y vandalización de edificios y comercios.
Decidirnos a hacer lo que tengamos al alcance para evitar seguir llenándonos de tiroteos, presos, desaparecidos, muertos y fosas clandestinas, por combatir las drogas que van a Estados Unidos; en cuyo territorio, se está liberando la producción y el consumo de mariguana.
Tolerancia cero para autoridades que invierten recursos públicos en instituciones como Ficrea; que defraudó entre otras, a organismos judiciales del DF y Coahuila, y a varios gobiernos estatales.
Y a la permisividad oficial para empresas fantasma que cambian reglas y contratos para engañar clientes; y a bancos sin llenadera para cobrar comisiones.
Tolerancia cero ante un salario mínimo que no cubre las necesidades; y a seguir permitiendo que más de 53 millones y cuarto de compatriotas, carezcan de condiciones para vivir bien y hacer efectivos sus derechos.
Tolerancia cero frente a gobernadores que impulsan o permiten que en sus territorios, se mate o agreda reporteros; y ante “dirigentes” como los Chuchos, que por fortuna no llegaron al poder y ahora se erigen en censores de lo que puede o no publicarse y culpan de lo que hoy es el PRD, al periodista Joaquín López Dóriga.
Y en momentos en que lamentamos en el gremio la muerte de Julio Scherer, no quiero terminar sin recordar uno de los muchos testimonios de su siempre dispuesta solidaridad:
Cuando en las primeras horas del secuestro de Arnoldo Martínez Verdugo, me pidieron en el PSUM establecer contacto entre él y Martha Recasens compañera de Arnoldo entonces y hasta su muerte ocurrida hace poco más de un año, respondió sin condiciones ´dígame en que puedo ayudar…´
Conducta contrastante con la de personajes como el arzobispo Méndez Arceo, que se negó a dar siquiera una declaración de condena.
Descanse en paz, don Julio.
