
Por Ramón Jiménez
A la activista de raíces mexicanas Naira Zapata no le importó viajar desde Arizona con la pequeña Layla en sus brazos, para estar presente en Washington, D.C. en la marcha de los inmigrantes, celebrada este este sábado frente a la Casa Blanca.
Después de un largo recorrido desde el barrio de Mount Pleasant, al noroeste de la capital estadounidense, Zapata testimonio de la dura experiencia que ha experimentado al estar separada de su esposo, un jornalero de origen guatemalteco.

«He llegado hasta aquí para decirle al presidente Obama que él ya cumplió el sueño de ser presidente, ahora que nos deje a millones de latinos lograr el sueño de ser residentes legales de este país por medio de una Amnistía Integral», pidió la joven madre.

«Aquí estaré y no descansaré de luchar en lo esté a mi alcance para que los derechos de los inmigrantes sean reconocidos», apuntó Zapata, mientras era aplaudida por decenas de inmigrantes que llegaron desde diferentes puntos de la región metropolitana de Washington.
Aunque llegaron personas de otros estados, los residentes del Distrito de Columbia, Maryland y Virginia, —donde se estima vive mas de un millón de inmigrantes— escasamente apoyan este tipo de actividades, aunque mucho de ellos carecen de documentos.
Se estima que el presidente Barack Obama ha deportado a dos millones de personas de los diferentes, la mayoría de origen latino, por lo que es llamado por algunos políticos estadounidenses como el «comandante en jefe de las deportaciones», ya que aparentemente bajo su administración se han deportado más inmigrantes que durante el mandato del presidente George Bush.
