Foto cortesía NBC Washington
Los altos precios del petróleo y la gasolina, así como los problemas de suministro energético, no se resolverán de la noche a la mañana, a pesar del acuerdo anunciado el domingo para poner fin a la guerra con Irán y abrir el estrecho de Ormuz.
Según expertos en energía, probablemente pasarán meses antes de que las compañías energéticas puedan reanudar sus operaciones hasta el punto de satisfacer la demanda mundial. La lentitud del proceso de transporte y refinación del petróleo crudo, junto con las dudas sobre la seguridad de la navegación a través del estrecho, implican que el efecto no se notará de inmediato.
Los barcos cargados de petróleo crudo llevan más de tres meses varados en el Golfo Pérsico, incapaces de navegar con seguridad por esta vía marítima, por la que antes de que comenzara la guerra transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gasolina.
