Festival Argentino USA: cuatro décadas construyendo puentes culturales. Ilustración conceptual.
Por Daniel Manzoni
Fundador y director del Festival Argentino USA
La crisis argentina es real y profunda. No es solamente económica: también es política, institucional, social y ética. Existe una pérdida generalizada de confianza que atraviesa a toda la sociedad.
Dentro del peronismo hay tanta desconfianza como en las demás fuerzas opositoras. Las divisiones internas, las disputas personales, la falta de autocrítica y la distancia entre las palabras y los hechos debilitan cualquier alternativa. Cambiar un gobierno o reemplazar algunos nombres no será suficiente si continúan las mismas prácticas.
Por eso debemos preguntarnos: si existe una crisis de valores, ¿cómo podremos impulsar el desarrollo económico y reconstruir un proyecto común?
Frente a esa crisis, la desilusión se supera con resultados; la desconfianza, con coherencia sostenida; y la desesperanza, recuperando la certeza de que la acción colectiva todavía puede transformar la realidad.

Recuperar la confianza y convertir los valores en conductas
El primer desafío es recuperar la confianza. Ninguna fuerza política puede presentarse como solución si oculta sus fracasos, justifica la corrupción o responsabiliza siempre a otros. La verdadera autocrítica exige reconocer los errores, explicar cómo serán corregidos y establecer mecanismos independientes de control.
También necesitamos transformar los valores en conductas concretas. La honestidad debe traducirse en transparencia; la responsabilidad, en presupuestos sostenibles; y la justicia social, en educación de calidad, trabajo formal y movilidad social. La ayuda estatal debe proteger a quien la necesita, pero sin clientelismo ni intermediaciones que sometan a las personas.
Un Estado capaz y acuerdos duraderos
La Argentina necesita un Estado moderno, eficiente y cercano, integrado por funcionarios idóneos. Defenderlo no significa justificar su ineficiencia, y reformarlo tampoco debe significar destruirlo. El desafío es construir un Estado capaz de administrar responsablemente los recursos, garantizar derechos, acompañar la iniciativa privada y promover el desarrollo.
También debemos alcanzar acuerdos básicos que puedan mantenerse más allá de un gobierno: estabilidad monetaria, responsabilidad fiscal, producción, educación, ciencia, energía, infraestructura, seguridad y política exterior. Sin reglas previsibles, ninguna sociedad puede planificar su futuro.
El peronismo, como parte de la oposición, si pretende volver a representar una esperanza, debe revisar críticamente sus experiencias de gobierno, democratizarse, renovar dirigentes y presentar un programa para el siglo XXI. No puede limitarse a denunciar los errores del gobierno actual ni esperar que un eventual fracaso lo devuelva automáticamente al poder. Las demás fuerzas opositoras, por su parte, tampoco pueden construir una sociedad mejor mediante la agresión, la crueldad o la destrucción de todo lo anterior.
El odio puede servir para ganar una elección, pero no para gobernar un país dividido.
Las PASO y la democracia interna
La recuperación de los valores también debe expresarse en la forma de elegir a los candidatos. Por eso considero que las PASO deben conservarse, aunque puedan reformarse. En un contexto de desconfianza interna, eliminarlas podría concentrar más poder en las conducciones partidarias. La democracia tiene un costo, pero la falta de democracia interna puede resultar mucho más cara.
La cultura como política de desarrollo
La cultura también debe formar parte de una política nacional de desarrollo. La relación entre la Argentina y los Estados Unidos no puede limitarse a los asuntos económicos, diplomáticos o comerciales. Una política cultural sostenida puede proyectar nuestra identidad, acompañar a los artistas, promover el turismo y generar oportunidades para emprendedores e instituciones.
Los mensajes difundidos por el actor Samuel L. Jackson, quien compartió una publicación que calificaba a la Argentina como uno de los países más racistas del mundo y pedía no apoyar a su selección, resultaron ofensivos para muchos argentinos. Debemos reconocer y discutir los problemas de discriminación existentes, pero eso no justifica estigmatizar a toda una nación.
La mejor respuesta no debe ser otra expresión de enojo o intolerancia. Debemos responder mediante hechos, diálogo, educación y cultura.
Festival Argentino USA: cuarenta años construyendo puentes
Durante cuatro décadas, el Festival Argentino USA ha reunido en los Estados Unidos a personas de diferentes orígenes y generaciones alrededor de la música, la danza, la gastronomía y las tradiciones argentinas. Su planificación comenzó en Arlington, Virginia, en 1987, y su primera edición pública tuvo lugar en mayo de 1988.
Artistas, voluntarios, instituciones, emprendedores, medios y familias ayudaron a sostener este recorrido. Esa trayectoria demuestra una realidad argentina más amplia, diversa y solidaria que la reflejada por las generalizaciones difundidas en las redes sociales.
Camino a su 40.º aniversario, las autoridades responsables de la política cultural argentina deberían estudiar, acompañar y valorar este trabajo. El Festival puede contribuir a una estrategia permanente de diplomacia cultural y fortalecer la amistad entre la Argentina y los Estados Unidos.
La propuesta contempla, sujeta a confirmación institucional, una recepción previa en la Embajada Argentina en Washington el 7 de mayo de 2027. La celebración continuaría el 8 de mayo con la 40.ª edición del Festival Argentino USA, cuya sede y programación definitiva deberán recibir las confirmaciones correspondientes.
Esperamos que esta propuesta abra puertas para concretar ambas actividades y establecer una colaboración cultural más amplia. No buscamos solamente celebrar una fecha: aspiramos a dejar una plataforma permanente para nuestros artistas, emprendedores y nuevas generaciones.
Rumbo a 2027
La Argentina volverá a elegir presidente en 2027. Todavía no conocemos las candidaturas definitivas ni sabemos qué ocurrirá con las PASO. Pero la discusión no debería limitarse a los nombres.
Debemos exigir a todos los candidatos que expliquen cómo recuperarán la confianza, combatirán la corrupción y alcanzarán estabilidad, producción, empleo, educación y desarrollo. También debemos preguntarles qué lugar ocuparán la cultura y las comunidades argentinas en el exterior.
Sin honestidad no hay confianza; sin confianza no hay inversión; sin educación no hay productividad; sin justicia no hay paz social; y sin cultura no hay identidad.
El gran interrogante rumbo a 2027 no es solamente quién será el próximo presidente, sino qué país queremos construir. Esa será la diferencia entre una nueva campaña electoral y un verdadero proyecto común para la Argentina.
Daniel Manzoni
Fundador y director del Festival Argentino USA
