Foto cortesía DN
Un tribunal federal del estado de Texas dictó sentencias de entre 30 y 100 años de prisión a un grupo de manifestantes contra el Servicio de Inmigración de Estados Unidos (ICE) que fueron condenados por cargos de terrorismo en marzo.
Fiscales federales habían acusado a los nueve manifestantes de ser miembros de una “célula terrorista de antifa” por participar el 4 de julio del año pasado en una protesta frente a la cárcel para inmigrantes denominada Centro de Detención de Prairieland, durante la cual se lanzaron fuegos artificiales y un agente de policía resultó herido de bala.
Entre las personas condenadas se encuentra Daniel Sánchez Estrada, quien ni siquiera asistió a la protesta. Sánchez Estrada fue sentenciado a 30 años de prisión por conspiración para ocultar documentos, por haber trasladado una caja que contenía revistas y panfletos antifascistas. El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, celebró las sentencias inusualmente duras y escribió al respecto: “Los terroristas de antifa que ataquen a agentes del orden público y a instalaciones federales se enfrentarán a una justicia rápida e intransigente”.
Benjamin Song, exreservista del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, condenado por el tiroteo en el que resultó herido el agente, recibió una pena de 100 años de prisión. En un comunicado, Song afirmó que solo disparó su rifle porque creyó que el agente estaba a punto de dispararle a otro activista que participaba en la protesta. Song señaló que otras personas fueron castigadas únicamente por conocerlo a él y agregó: “Esto es un castigo en masa; un castigo colectivo. Esto es culpabilidad por asociación. Esto es un acto de injusticia”.
