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Con seis votos a favor y tres en contra, la Corte Suprema de Estados Unidos falló el martes a favor del Gobierno de Trump, en una decisión que facilitará a los funcionarios de inmigración rechazar el reingreso al país de residentes permanentes legales que hayan salido de Estados Unidos.
Tras el fallo, antes de denegar el reingreso a Estados Unidos, los funcionarios de inmigración ya no estarán obligados a presentar “pruebas claras y convincentes” de que un residente legal permanente ha cometido un delito que lo inhabilita a reingresar al país. En una constancia de disidencia suscrita también por las otras dos juezas liberales del alto tribunal estadounidense, la jueza Ketanji Brown Jackson escribió: “Me preocupa que la Corte Suprema le haya otorgado al Gobierno un enorme cheque en blanco”.
En otro caso que también contó con seis votos a favor y tres en contra, la Corte Suprema de Estados Unidos falló en contra de un exrecluso negro que demandó a funcionarios penitenciarios del estado de Luisiana por haberlo esposado a una silla y cortarle a la fuerza sus rastas. Damon Landor, una persona rastafari que no se había cortado el cabello en dos décadas, argumentó sin éxito que los guardias penitenciarios violaron una ley federal que obliga a los estados proteger los derechos religiosos de los reclusos.
