El espía que se metió en tu teléfono

Foto: Informatico-forense-madrid.es

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

¿Tu teléfono celular te está espiando? Ante la omnipresencia y el uso cada vez más generalizado de los teléfonos móviles, las agencias gubernamentales de Inteligencia han destinado gran cantidad de recursos para hackearlos, atentando de manera remota contra la privacidad de las personas en nombre de la seguridad nacional.

Actualmente hay una incipiente industria en crecimiento que genera enormes ganancias a empresas que operan en las sombras y que se especializan en desarrollar formas cada vez más innovadoras para infectar dispositivos digitales con software espía. Activistas, periodistas, defensores de los derechos humanos y disidentes políticos de todo el mundo han sido vigilados de esta forma y, en varios casos, detenidos, torturados o asesinados.

El laboratorio interdisciplinario Citizen Lab, un proyecto que se dedica a la investigación en temas de seguridad informática con sede en la Universidad de Toronto, reveló que más de 1.650 millones de iPhones y otros dispositivos de Apple habían estado expuestos, de manera completa y casi indetectable, al software de espionaje Pegasus, producido por el Grupo NSO, una empresa privada israelí. Según las investigaciones, los usuarios de los dispositivos hackeados ni siquiera tenían que hacer clic en ningún enlace o archivo malicioso, lo que se conoce como un ataque de “cero clic”.

El software Pegasus otorga acceso ilimitado a todo el contenido del dispositivo infectado, desde los mensajes de chat hasta los correos electrónicos y las llamadas telefónicas. Además, permite tener el control del micrófono y la cámara del teléfono, y comparte la ubicación del teléfono en tiempo real.

En conversación con Democracy Now!”, el director de Citizen Lab, Ronald Diebert, expresó: “El Grupo NSO es una empresa mercenaria de cibervigilancia con sede en Israel. La empresa apareció por primera vez en nuestro radar en 2016, cuando descubrimos que los Emiratos Árabes Unidos la estaban utilizando para espiar a un defensor de los derechos humanos llamado Ahmed Mansoor. Desde entonces, nosotros —al igual que otras organizaciones— hemos documentado gran cantidad de usos indebidos de la tecnología de esta empresa”.

Según los fundadores del Grupo NSO, el software en cuestión solo se utiliza de manera legal, para capturar criminales, terroristas, pedófilos y otras personas por el estilo. Sin embargo, Amnistía Internacional y otras 155 organizaciones de la sociedad civil y personas expertas en tecnología no consideran que eso sea cierto y han emitido una carta conjunta en la que piden una moratoria inmediata a la venta, transferencia y uso de la tecnología de vigilancia.

Las organizaciones declaran en la carta: “El software espía del Grupo NSO se ha utilizado para facilitar la comisión de violaciones a los derechos humanos a gran escala en todo el mundo. […] Ha quedado claro que su tecnología posibilita la comisión de abusos sistemáticos […]. Si las recientes acusaciones sobre el uso del [software] Pegasus son parcialmente ciertas, entonces esa línea roja se ha cruzado una y otra vez con total impunidad”.

Entre los casos citados por Amnistía Internacional, se encuentra el de Cecilio Pineda Birto, un periodista mexicano asesinado a tiros el 2 de marzo de 2017. Pineda Birto había estado recibiendo amenazas de muerte y la misma mañana de su fallecimiento había anunciado la futura difusión pública de un informe acerca de funcionarios locales corruptos que estaban en connivencia con figuras del crimen organizado.

En 2021, el número de teléfono de Pineda apareció en una lista filtrada que contenía más de 50.000 números de teléfono de todo el mundo, potenciales objetivos de espionaje del software Pegasus. Tras una investigación conjunta, la organización periodística sin fines de lucro Forbidden Stories y Citizen Lab brindaron información sobre la lista filtrada, que incluía a cientos de periodistas y activistas, así como a muchos líderes mundiales.

“Si no se hace nada para detener la comercialización de esta tecnología, no serán solo 50.000 objetivos. Serán 50 millones”, dijo el denunciante de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos Edward Snowden al periódico The Guardian. “Y eso va a suceder mucho más rápido de lo que cualquiera de nosotros espera. Hay que detener la comercialización de esta tecnología [para que eso no ocurra]”.

El programa informático Pegasus se usó para espiar los teléfonos de algunos miembros de la familia de Jamal Kashoggi, el disidente saudí y periodista del periódico The Washington Post, tanto antes como después de que Kashoggi fuera brutalmente asesinado por un equipo de sicarios saudíes dentro del consulado de Arabia Saudí en Estambul el 2 de octubre de 2018.

Otra víctima del software de espionaje del Grupo NSO es Omar Radi, un periodista independiente de Marruecos que durante mucho tiempo ha informado sobre la corrupción, la expropiación de tierras y las violaciones contra los derechos humanos cometidos por el Gobierno marroquí. En 2020, Amnistía Internacional publicó un informe en el que se demostraba que el iPhone de Radi había sido infiltrado por el software Pegasus.

Amy Goodman y Denis Moynihan.

“Pegasus es un programa silencioso. No lo sientes”, dijo en julio de 2020 Omar Radi a Democracy Now!, solo dos semanas antes de ser arrestado por la policía marroquí. “Puede usar tu micrófono, tu teclado, tu pantalla y obtener cualquier información almacenada en tu teléfono. No tengo idea de la cantidad de información que han robado de mi teléfono”. Radi fue condenado recientemente a seis años de prisión.

Retomemos la conversación que tuvimos con el director de Citizen Lab, Ron Deibert: “El Grupo NSO es simplemente una de las muchas empresas mercenarias de software espía que existen a nivel mundial. Los Gobiernos que tienen mucho dinero pueden adquirir este tipo de despotismo tecnológico como un servicio. Hasta ahora nunca habíamos visto algo así: nunca habíamos visto la privatización de este tipo de espionaje digital”.

La empresa Apple lanzó una actualización de software que supuestamente soluciona este problema. Pero seguramente los hackers encontrarán otras vulnerabilidades en los sistemas operativos de estos dispositivos digitales.

Si no se prohíbe la comercialización y el uso de Pegasus y de otros programas espía similares, muchos defensores de los derechos humanos, periodistas y otras personas seguirán siendo vulnerados, espiados, golpeados, arrestados y asesinados.

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