María de Los Angeles Fornero y su atractiva novela “Viaje entre dos orillas”  

Por Roberto J.Bustamante (*) 

La escritora argentina María de los Ángeles Fornero, posee un fuerte apego, respeto y amor al Perú. La autora de la exitosa novela “Viaje entre dos orillas” eligió una editorial peruana para su nueva edición para lo cual  viajará al Perú en noviembre para participar en la 40ª.Feria del Libro Ricardo Palma.

“La cadencia de su escritura nos traslada al recóndito Perú, sus olores, las flores, sus sabores, las calles, su cultura, la sensación de la piel en cada práctica; pero también su relato que va y vuelve al pasado, toma y deja ir, con la magistralidad de quien ha ordenado su sentir”.

Así comentó la psicóloga social Moira Corendo, de El Objetivo, después de la presentación de la primera edición en Córdoba, en mayo de 2019.

Viajera y narradora exquisita, María de los Ángeles, reside en la ciudad de Córdoba. Describe que su novela es una autoficción y gusta a los lectores latinoamericanos. “Es la conversación con mi padre en las 24 horas de despedida, ese momento que pasa de la vida a la muerte”. asegura la escritora y educadora.  

La publicación de la nueva edición de su novela, está a cargo de la editorial Mesa Redonda en Lima, la misma que será presentada en noviembre durante la Feria del Libro Ricardo Palma, organizada por la Cámara Peruana del Libro con el apoyo de la Municipalidad de Miraflores. 

María de los Ángeles, también es autora del poemario “la Devolución de las Texturas” (2020) de enorme sentido social y humanístico. Asimismo, escribió varios artículos y ensayos. Sobresale su trabajo: “El acto precede a la palabra y la palabra es acto”, publicado en el libro “Bicentenario 200, después de la Independencia del Perú” (Miami, 2020). La autora responde a nuestras preguntas: 

 – ¿Visitará Lima próximamente? 

-Sí. Espero estar en Lima en noviembre, para la Feria del Libro Ricardo Palma, que es cuando esperamos que se publique “Viaje entre dos orillas”. La literatura es un gran viaje al que tenemos que tener acceso todos y todas. El libro me llevará nuevamente a Perú, un lugar que amo y respeto profundamente. 

-Cómo escogió la carátula de esta novela? 

-La tapa del libro de la edición argentina, (todavía no tenemos la tapa de la edición peruana que hará la Editorial Mesa Redonda) es la imagen de una pieza de cerámica de la cultura Nazca que está en el Museo Marie Reiche. En la pieza de un tamaño de casi medio metro, se puede ver a una mujer Nazca pariendo. El niño tiene la cabeza ya fuera del canal de parto y la cara de la mujer refleja el espasmo y los dolores del alumbramiento. Creo que es una imagen muy potente, sobre todo por la polisemia que carga. Esto de las múltiples dos orillas. Nacimiento y muerte. Lucha y armonía, dolor y búsquedas de la que nuestra América sigue, aún hoy, preñada.  

– En este libro, usted describe el extenso viaje por varias ciudades peruanas como una reafirmación y pertenencia a territorios andinos y sudamericanos. ¿Qué nos puede comentar? 

-Que ese es el lugar del punto de partida. ¿Desde dónde cuenta un narrador? Esa sigue siendo la cuestión. El proceso creativo tiene siempre un punto de partida que para que sea auténtico, en mi opinión, tiene que responder a esa pregunta. ¿Desde dónde escribo? ¿Desde dónde miro el mundo? 

 El 17 de agosto, conmemoramos en Argentina los 172 años de la muerte de San Martín. Los peruanos el año pasado celebraron los 200 años de la independencia. Se pueden discutir muchas cosas, horas, días enteros. Pero lo innegable es que tenemos un lugar común, un territorio común, Y, aún hoy, una común necesidad de no seguir siendo sometidos por potencias extranjeras.  

A la vez es importante ver la diversidad. Si hablamos de literatura creo que ya no se puede hablar de una literatura sudamericana única y homogénea, como fue con el Boom y pretender que una decena de escritores, por más canónicos que sean expresen la literatura latinoamericana. Yo creo mucho en la riqueza actual de lo que se escribe. Creo que hay una diversidad de escritores y escritoras que expresan una multiplicidad de voces, que sin embargo tienen un arraigo latinoamericano. El hecho de que en 2020 Elicura Chiuailaf, el poeta mapuche, recibiera el Premio Nacional de Literatura de Chile, por decisión del Ministerio de Cultura de ese país, muestra esas voces con sonidos propios, inacallables. Con las redes sociales, además el acceso a los e-book y una cantidad de editoriales independientes en todas las regiones de nuestros países, que luchan por sostenerse, hay una democratización de voces y de modos de leer que ha enriquecido el panorama continental y eso incluye una revalorización de lo propio, nuestras culturas, nuestras formas de decir. Y nuestras múltiples lenguas y nacionalidades. Un poema en quechua, un poema en aimara, un relato en lengua guaraní, componen la literatura latinoamericana. Pareciera un contrasentido, pero hay negadores seriales en este terreno que jerarquizan solo lo escrito en español y poco la literatura en las demás lenguas americanas. 

– A los lectores peruanos les agradó leer tus experiencias a tu paso por la ciudad de Ayacucho y la descripción de las mujeres valientes en las luchas por la emancipación. 

 -En realidad son muy pocos los lectores peruanos que han tenido hasta ahora acceso a Viajes entre dos orillas, recién a partir de noviembre, que el libro estará en Mesa Redonda y en varias librerías de Lima, podremos conocer más las reacciones de los lectores peruanos. Para mí es una incógnita que me tiene un poco ansiosa. La narración se mete en vericuetos muy caros a los peruanos. Con mucho respeto, pero también con audacia en esos terrenos que seguimos indagando. Los peruanos, pero también los latinoamericanos. 

– ¿Considera que la heroína Ventura Ccalamaqui, con su actitud rebelde y patriótica, ayudó a revalorizar el rol de las mujeres indígenas? 

-Creo que lo que ayudó a revalorizar a Ventura Ccalamaqui fueron las luchas de las mujeres de las últimas décadas. Ventura es un símbolo. Tiene la fortaleza de una india organizando ejército de mujeres, porque es una mujer política. El proceso que estamos haciendo las mujeres de este siglo nos lleva a poner el foco en aquellas que la épica de los varones, le había negado el nombre.  Creo que en estos momentos de un posmodernismo “new age” que niega los procesos de los pueblos, se hace muy necesaria la revalorización de una épica de lo visceralmente humano.  Creo que ese es un mérito del libro, recorrer los últimos 200 años de la mano de Ventura Ccalamaqui, pero también de Rosa Campuzano, Manuelita Sáenz, María Parado de Vellido, Micaela Bastidas, Bartolina Sisa, Gregoria Apaza y hasta Melchora Saravia Tasayco, desde otro lugar 

– ¿Existe en la historia argentina alguna mujer indígena similar a Ventura Ccalamaqui, que haya contribuido en las luchas por la emancipación de Argentina? 

-Hay una cosa que suele tomar relieve en mis textos que es el tema de las fronteras. Hablo de las fronteras jurídico-políticas de nuestros países. La verdad es que Ventura Ccalamaqui y la guerrilla de Mateo Pumacahua en la región de Ayacucho abrió el camino al ejército regular que desde el sur venía dirigido por Álvarez de Arenales, el general argentino que dirigió la batalla del Cerro de Pasco y facilitó la de la columna de San Martín desde Paracas hacia Lima. Allí, era muy difícil decir quién era peruano, argentino, boliviano o ecuatoriano. Es lo que llamamos la Patria Grande. Me gusta pensar a Ventura, a Juana Azurduy a Macacha Güemes, a Remedios del Valle (una negra nacida en el Río de la Plata que militó en los ejércitos de Belgrano) como nuestras mujeres. Las de todas las latinoamericanas. 

-Sabemos que visitó Cusco, donde Túpac Amaru II, empezó en 1780 la primera gran revolución del proceso emancipador que tuvo lugar en el virreinato del Perú. ¿Tuvo repercusiones en el virreinato de La Plata ese entonces? 

-Me parece que en la respuesta anterior queda también contestada esta pregunta. El Santuario histórico de la Pampa de Ayacucho con sus 44 escalones al cielo que emula los 44 años que van desde el levantamiento de Túpac Amaru de 1780 a la batalla en los campos de la Quinua de 1824, (derrota definitiva del imperio español) no expresa solo a los peruanos. Yo creo que el obelisco de Ayacucho cuenta la épica de millones de habitantes del territorio americano. No hubiera sido posible el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 en Buenos Aires y la constitución de ese primer gobierno patrio, sin la rebelión del continente dirigido por Túpac Amaru II.  

(*) Roberto J. Bustamante, periodista y científico social. 

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